La Federación Internacional de Ligas y Asociaciones Marítimas y Navales (FIDALMAR) tiene su origen en una iniciativa que comenzó a tomar forma en noviembre de 1976, durante el Primer Congreso Internacional del Mar, organizado por la Liga Naval Española en la ciudad de Barcelona.
En ese encuentro, el almirante español Ignacio Martel Viniegra planteó la conveniencia de reunir a las organizaciones que, en distintos países, trabajaban por objetivos similares relacionados con el desarrollo marítimo. La idea era simple: mantener una relación permanente, compartir experiencias, estrechar vínculos y promover una mayor conciencia sobre la importancia del mar.
Ese proyecto se concretó un año después. El 19 de noviembre de 1977, en Madrid, se realizó la Asamblea Constituyente de la entonces Federación Mundial de Ligas Marítimas y Navales, organización de carácter privado, independiente y apolítica. En esa misma reunión se aprobaron los Estatutos, se eligió la primera Junta de Gobierno, se estableció la sede permanente en la Liga Naval Española y se acordó realizar una Asamblea General Ordinaria todos los años, instancia que hasta hoy sigue siendo el principal espacio de encuentro de la Federación.
La organización nació con tres propósitos muy claros: fortalecer los vínculos de solidaridad entre los pueblos para la defensa del patrimonio marítimo; promover la conciencia marítima a través de las ligas y asociaciones de los distintos países; y contribuir al entendimiento internacional en torno a los intereses marítimos comunes.
En 1980, durante la Segunda Asamblea General realizada en Washington D.C., la institución adoptó el nombre que mantiene hasta hoy: Federación Internacional de Ligas y Asociaciones Marítimas y Navales (FIDALMAR). En esa oportunidad también se aprobaron la sigla, el logotipo y los símbolos que identifican a la Federación.
Como toda organización con una trayectoria de varias décadas, FIDALMAR también ha ido ajustando su funcionamiento. En 1991 se modificaron algunos artículos de los Estatutos para facilitar que otros países pudieran asumir la Presidencia, manteniendo a España como sede administrativa. Más adelante, en la Asamblea celebrada en Curaçao en 2013, se incorporó la figura del Presidente Pro Tempore, cargo que se ejerce por periodos de dos años y que rota entre los países miembros siguiendo un orden alfabético.
A lo largo de estos años, las Asambleas Generales han permitido mantener vivo el espíritu de colaboración con el que nació la Federación. En ellas participan representantes de las organizaciones miembros para intercambiar experiencias, presentar estudios, debatir temas de interés común y fortalecer el trabajo conjunto.
Con el tiempo, FIDALMAR también ha ampliado su mirada. Junto con seguir promoviendo la conciencia marítima, ha incorporado temas como la sostenibilidad, la protección de los océanos, el cambio climático y el papel que el mar cumple en el desarrollo de los países.
Hoy, cuando está próxima a cumplir cinco décadas de historia, FIDALMAR sigue siendo un espacio de encuentro entre ligas y asociaciones marítimas de distintos países. Su propósito continúa siendo el mismo que inspiró a sus fundadores: trabajar de manera colaborativa para fortalecer la conciencia marítima y contribuir al desarrollo de una cultura del mar que trascienda las fronteras.